LA SOSTENIBILIDAD

DESDE EL ORIGEN

Ángela Atehortúa

Ángela Atehortúa

Directora Gerente Sostenibilidad desde el Origen

Cuando nos hablan de sostenibilidad, la mente nos trae de su archivo el concepto interiorizado de, cuidar lo que hacemos hoy para asegurarnos una permanencia en el futuro, pero solo cuando reflexionamos sobre este concepto y hacemos consciente su significado, la mente vuelve a entrar para hacer lo que mejor sabe, ¡generar una alerta! Y es ahí, en ese momento cuando empezamos a preguntarnos: ¿por dónde debemos empezar? ¿qué debemos hacer hoy para garantizar que les dejaremos a nuestros hijos, sobrinos y nietos un futuro mejor? ¿podremos dejarles para el futuro, un mundo siquiera, como el que hoy conocemos? Pero, ¿y qué tal si al hablar de sostenibilidad en lugar de dar un paso adelante para tratar de ver el futuro, diéramos un paso atrás y volviéramos al origen? Allí donde nuestros ancestros con su conocimiento empírico, basado en la observación, la experiencia y la historia, dieron los primeros pasos para el desarrollo del pensamiento humano.

Y cuando digo volver al origen, no hablo de desconocer los estudios y los desarrollos que nos han permitido avanzar en tantos temas científicos y tecnológicos, hablo de volver al origen para entender nuestro entorno, nuestra proximidad. Así como nuestros ancestros concluyeron que para protegerse de las inclemencias del clima necesitaban espacios donde abrigarse o espacios donde refrescarse usando la técnica de ensayo y error, de esta forma el bahareque y la tapia fueron los protagonistas de las casas, logrando hacerlas más frescas en climas cálidos y más estables térmicamente en climas fríos…ellos mismos lo fabricaban con los recursos que tenían cerca, con la misma tierra de sus terrenos y sus manos, encontraron en la paja y en usarla en techos con aleros, una excelente protección contra el poniente,

así protegían el corredor; este espacio protagonista de reuniones, tertulias con ingredientes de historias o cuentos en su mayoría inventados, ¿y porque no? un descansito en mecedora, también elaborada con materiales naturales; crearon la teja de barro, usaron la boñiga para empañetar y la sangre de toro como aglutinante. Las casas con mayor valorización eran las que contaban con un árbol al frente, pues éste brindaba sombra en su fachada y por lo tanto frescura en su interior. Y así podríamos seguir con sus hazañas, pero esto es suficiente para decir que fueron grandes intérpretes del entorno y de cómo sacarle provecho para cubrir sus necesidades, por lo tanto, precursores de lo que hoy conocemos como sostenibilidad.

Y cuando digo volver al origen, no hablo de desconocer los estudios y los desarrollos que nos han permitido avanzar en tantos temas científicos y tecnológicos, hablo de volver al origen para entender nuestro entorno, nuestra proximidad. Así como nuestros ancestros concluyeron que para protegerse de las inclemencias del clima necesitaban espacios donde abrigarse o espacios donde refrescarse usando la técnica de ensayo y error, de esta forma el bahareque y la tapia fueron los protagonistas de las casas, logrando hacerlas más frescas en climas cálidos y más estables térmicamente en climas fríos…ellos mismos lo fabricaban con los recursos que tenían cerca, con la misma tierra de sus terrenos y sus manos, encontraron en la paja y en usarla en techos con aleros, una excelente protección contra el poniente,

así protegían el corredor; este espacio protagonista de reuniones, tertulias con ingredientes de historias o cuentos en su mayoría inventados, ¿y porque no? un descansito en mecedora, también elaborada con materiales naturales; crearon la teja de barro, usaron la boñiga para empañetar y la sangre de toro como aglutinante. Las casas con mayor valorización eran las que contaban con un árbol al frente, pues éste brindaba sombra en su fachada y por lo tanto frescura en su interior. Y así podríamos seguir con sus hazañas, pero esto es suficiente para decir que fueron grandes intérpretes del entorno y de cómo sacarle provecho para cubrir sus necesidades, por lo tanto, precursores de lo que hoy conocemos como sostenibilidad.

Volver al origen es entonces, potenciar las enseñanzas de nuestros ancestros y sumarlas a los avances tecnológicos que hoy tenemos. Situarnos en el presente como el punto cero donde confluyen el pasado y el imaginario del futuro, para aprovechar hoy los recursos del entorno y generar de la mano de la tecnología, energía a partir de fuentes renovables; ser más conscientes de nuestros desechos, para tener además consumos mucho más responsables y con mayor consciencia sobre el uso de la energía y el agua en sus procesos de producción y uso.

Hoy, por ejemplo, los productores de materiales e insumos para la construcción han empezado a entender los recursos, como elementos finitos, por lo que se adhieren a esta responsabilidad, usando residuos como materia prima y haciendo eficientes sus procesos productivos. Este valor agregado lo cuentan a través de declaraciones ambientales, reportes de sostenibilidad o ecoetiquetas. Lo que antes era empírico y utilizado libremente hoy está regulado a través de normativa de estricto cumplimiento, todos estos atributos y más, nos permiten llevar los proyectos a un nivel superior, un nivel de reconocimiento y validación incluso a nivel internacional, nos permiten otorgar un posicionamiento a través de las certificaciones para edificaciones sostenibles, de esta forma podremos dejar un legado a las generaciones futuras, para que la sostenibilidad sea realmente un proceso continuo y perdurable.